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viernes, 8 de febrero de 2008

La anorexia podría generarse en el útero

En el último número de “Archives of General Psychiatry”, se publicó un estudio que indica que la anorexia que padecen algunas personas podría estar relacionada a una hormona a la que estuvieron expuestas en el útero materno.



Los investigadores Marco Procopio, de la Universidad de Sussex (Reino Unido) y Paul Marriott de la Universidad de Waterloo (Canadá), realizaron un estudio sobre 4.500 grupos de mellizos nacidos en Suecia, entre 1935 y 1958.

Las mujeres son 10 veces más propensas a desarrollar este desorden alimenticio, y la causa de este fenómeno sigue siendo un misterio, aunque se asocia a que la presión social sobre las mujeres de estar delgadas y en línea es más fuerte que en los hombres, lo que las hace psicológicamente más vulnerables.

En el estudio realizado a los mellizos, si los mismos eran de mismo género se mantenía la tendencia de que el número de mujeres mellizas anoréxicas era mayor al de los mellizos hombres.

Pero aquí viene lo revelador del estudio. En el caso de mellizos de ambos sexos, los varones terminaron desarrollando la misma enfermedad que las mujeres, por lo que se deduce que en los embarazos que portan un feto femenino se generaría una sustancia, probablemente una hormona, que incrementa las posibilidades de padecer anorexia en la adultez.

El varón expuesto a esta sustancia, correría mayores riesgos de desarrollar esta enfermedad, al igual que su hermana.

“El estudio es compatible con la hipótesis de que la exposición intrauterina a hormonas sexuales esteroides podrían influenciar la evolución del sistema nervioso e incidir en el riesgo de desarrollar anorexia nerviosa en la edad adulta”, aseguran los investigadores.

El alcoholismo podría heredarse desde el embarazo

Ya te hemos hablado de lo que no debes consumir durante el embarazo y te hemos aconsejado una dieta adecuada y balanceada que debes tratar de mantener para una gestación saludable.



Dentro de lo que no debes consumir, está el alcohol. Beber durante el embarazo puede generar muchas consecuencias perjudiciales, dentro de las más graves está el síndrome alcohólico fetal, que es un conjunto de anomalías crónicas, tales como defectos físicos y retraso mental.

Además de los peligros ya conocidos de beber alcohol durante el embarazo, se presume que el bebé podría generar una “preferencia construida biológicamente” al alcohol.

Los jóvenes expuestos a la bebida en el vientre materno, serían más propensos al consumo abusivo del mismo, ya que son más vulnerables al sabor y aroma de la misma.

El estudio se publicó en la revista Behavioral Neuroscience y fue realizado en la State University of New York, en Syracuse, dirigido por el doctor Steven Youngentob. Se estudió el comportamiento de dos grupos de ratas preñadas. A un grupo se la alimentó con alcohol y al otro no. Las crías de las que fueron expuestas a la bebida eran mas propensas a consumirlo que las que no lo habían sido. Pero esta tendencia parece que desaparecía en la adultez.

Según este equipo de científicos, “el sistema nervioso fetal en desarrollo se adapta al sabor y al aroma del alcohol cuando éste llega al líquido amniótico”.

El mensaje de prevención, indicó el experto en un comunicado, es “mantener a los niños alejados del alcohol, especialmente a los que estuvieron expuestos en el útero”.

El alcohol en el embarazo

Muchas sustancias pueden causar problemas graves a la salud del bebé, y el alcohol es una de ellas.

Beber alcohol durante el embarazo puede causar graves problemas al bebé, desde parto prematuro, retraso mental, malformaciones físicas, incluso el aborto o nacer muerto.



Cuanto mayor es la cantidad de alcohol que ingiere la madre, peores serán la consecuencias para la salud del bebé. Y por bebida alcohólica se entienden todas las que contienen alcohol, en mayor o menor concentración. Si te dicen: una cervecita o un vinito cada tanto no le harán nada, pues mejor continúa leyendo e infórmate.

¿Cuánto alcohol puede beber una embarazada?

No está claro cual es la cantidad que puede resultar inocua para el bebé, ya que todo depende del metabolismo de la madre. Se ha comprobado, que pequeñas dosis de alcohol pueden causar problemas. Por lo tanto, se recomienda que la madre se abstenga totalmente de beber alcohol, ya que quizás una copa puede también puede ser perjudicial. Algunos te dirán, una copita de vez en cuando no le hará nada. Pues no es así, ya que una pequeña copita sí puede hacerle daño, porque depende de tu metabolismo y tú no tienes forma de saber cuánto alcohol le llega a tu bebé.

Cuando la madre bebe alcohol, este pasa rápidamente al torrente sanguíneo llegando así al bebé a través del cordón umbilical. Si bien la madre puede eliminar el alcohol de su sangre rápidamente, el bebé tardará mucho más en eliminarlo, ya que sus órganos no están preparados para ello. En definitiva, el bebé esta “envenenado” con el alcohol y tardará mucho más que la madre en liberarse de él, a veces le llevará días limpiarse y mientras el alcohol está en su cuerpo, éste puede hacer destrozos en sus pequeños órganos en desarrollo.

El alcohol que llega al bebé, puede afectar en pequeño o mayor grado diversos órganos, en especial el cerebro, lo que posiblemente le traiga como consecuencia retardo mental.

También puede nacer con malformaciones faciales. Ojos pequeños, labio superior fino, orejas pequeñas, pómulos más bien planos.

Seguramente será un bebé más pequeño de lo normal, y tendrá problemas en su desarrollo físico en la niñez y adolescencia.

Si no llega a presentar retardo mental, puede tener problemas de socialización y en el comportamiento, incluso de adulto.

Estos problemas en el desarrollo del bebé se conocen como SAF, Síndrome alcohólico fetal, y es irreversible.

Si bebes alcohol, también aumentan las posibilidades de tener un aborto espontáneo, o que el bebé nazca muerto.

Gran parte de los niños que padecen retardo mental, lo sufren debido a que la madre consumió alcohol durante el embarazo. Lo lamentable, es que este retardo podría haber sido evitado totalmente, si la madre hubiese tomado conciencia de sus actos.

Depresión en el embarazo

Además de los cambios físicos que se producen durante el embarazo, se experimentan muchos cambios psicológicos y emocionales, normales y comunes a todas las embarazadas. Preocupaciones por la buena gestación del bebé, ansiedades, temores de que algo salga mal, y los típicos cambios de humor y sentirnos mas sensibles como consecuencia de los cambios hormonales que se producen a lo largo del embarazo.



Es común que la embarazada tenga altibajos en sus estados de ánimo, y que a veces se sienta triste. Pero cuando la tristeza se acentúa y es un estado casi permanente puede ser que se haya instalado un estado depresivo que debe ser atendido, ya que puede tener repercusiones negativas a largo plazo en el bebe y en la futura relación madre-hijo. El bebé, mientras está en el vientre, escucha los tonos de voz y el llanto, y puede percibir la emoción de la madre. Una depresión puede perjudicar el vínculo que tengas con tu bebe ya nacido, y quizás se te dificulte la futura comunicación y conexión con él. Además, sufrir de depresión durante el embarazo acentúa las posibilidades de sufrir una depresión post parto.

Hasta ahora se le prestaba más atención a la depresión posterior al parto, pero estudios recientes han comprobado que la depresión es más común durante el embarazo que después del mismo. Entre un 10-20% de las embarazadas sufren de depresión.

La depresión puede estar relacionada a diferentes factores:

Tener antecedentes personales o familiares de depresión.
Estar viviendo un embarazo no deseado o no planificado.
Problemas en la pareja. Las embarazadas que tienen problemas con sus parejas o que no cuentan con el apoyo de la misma suelen estar más propensas a sufrir una depresión.
Afrontar cambios importantes en la forma de vida, por ejemplo: la muerte de un ser querido, cambiar de empleo o algún hecho que la haga sentirse en una situación insegura o no estable.
Tener problemas médicos o complicaciones con el embarazo.
Haber sufrido abortos naturales en anteriores embarazos. El miedo a que se repita les puede conducir a un estado depresivo.
La edad de la embarazada. Está demostrado que cuanto más joven es la mujer, mayor es el riesgo de padecerla.
Vivir sola y con escaso apoyo social.
Tener que enfrentar problemas económicos.
Tener varios hijos. Según algunas investigaciones, las madres que tienen más de un hijo tienen un mayor riesgo de sufrir depresión durante los embarazos posteriores.
Hay varios indicios que nos pueden indicar si se esta pasando por una depresión:

Problemas de concentración.
Ansiedad extrema.
Sentirse sumamente irritable.
Problemas para conciliar el sueño o padecer de insomnio.
Fatiga.
Cambios en los hábitos alimenticios, ya sea comer demasiado o perder el apetito.
Pérdida de interés o falta de placer al realizar actividades que se solía disfrutar.
Cambios de humor exagerados.
Sentirse triste constantemente.
Tener pensamientos relacionados con dañarse a si misma o a otras personas
Que debes hacer

Si estas embarazada y tienes sospechas de estar pasando por una depresión debes actuar.

Charlar con tu pareja sobre lo que te está pasando puede ayudarte, pero quizás no cuentes con el apoyo de él. Si este es tu caso recurre a tus familiares, amigos, comunícale a los demás lo que te está pasando. No te aísles. Debes preocuparte por ti, por lo que sientes, y por lo que estas atravesando. Si has llegado a la depresión por alguna causa específica y no puedes solucionarla por ti misma, siempre habrá alguien que estará dispuesto a ayudarte. Busca ayuda.

Trata de no pensar continuamente en tu embarazo y distráete con otras cosas. Trata de enfocar tus pensamientos en cosas positivas. Oblígate a pensar en algo bueno. Evita ser obsesiva y recurrente en tus pensamientos.

Si ves que esto no ayuda entonces debes acudir al médico. En algunos casos a las embarazadas se las medica con antidepresivos, pero estos medicamentos tienen que estar controlados seriamente, ya que pueden causar problemas a largo plazo en el bebe. Lo más recomendable es buscar otras terapias alternativas antes que la medicación. Recuerda que todo lo que tú tomas lo estará tomando él. Busca información, que la hay y en abundancia. No te sientas sola, otras embarazadas se sienten igual que tu o han pasado por experiencias similares.

Trata de tomar real conciencia de que lo que estas viviendo es único y maravilloso, y esfuérzate en vivirlo con plenitud, tanto por tu bien como para el del bebé.

Toxoplasmosis y los gatos: una de las grandes preocupaciones de las embarazadas

La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii. Se puede contagiar al comer carne mal cocida e infectada, o tener contacto con tierra y heces de gato que contengan el parásito. La enfermedad por lo general no presenta síntomas, y si lo hace, se presenta como una gripe leve. En la mayoría de los casos, una vez que la persona se ha contagiado, no vuelve a contagiarse más, queda inmune de por vida, salvo en algunos casos puntuales como SIDA o alguna otra enfermedad auto inmune.


Si una embarazada ya ha tenido toxoplasmosis antes del embarazo, no tiene de que preocuparse, ya es inmune. Cuando una mujer consulta a su médico para confirmar un embarazo, por lo general uno de los primeros estudios de sangre que se le hacen es para saber si ya es inmune a esta enfermedad. De esta manera, la embarazada, ya sabe si deberá cuidarse de no contagiarse durante el embarazo, o si se puede despreocupar del tema. Si la mujer embarazada no es inmune a esta enfermedad, deberá tener varias precauciones:

Comer carne bien cocida, ya sea cualquier tipo de carne, vacuna, de aves, todas, ya que según estudios realizados es más factible contagiarse de toxoplasmosis comiendo carne cruda que por los gatos.
No comer huevos crudos.
No tomar leche no pasteurizada.
Usar guantes y lavarse las manos después de hacer jardinería.
Lavar bien todas las frutas y verduras.
Lavarse muy bien las manos después de tocar carne cruda, frutas, verduras o tierra.
Precauciones con los gatos, sobre todo con el manejo de sus heces, si se tiene un gato en la casa. Lo mejor, es que otra persona se encargue de la higiene relacionada al gato.
No deje que su gato salga fuera de su casa a lugares donde pueda entrar en contacto con el toxoplasma. Es importante que no coma carne cruda de ningún tipo. Los gatos, al comer carne cruda, roedores o aves, pueden infectarse, y estos parásitos pueden vivir en las heces de los gatos hasta dos semanas. Y los huevos de este parásito, pueden vivir hasta 18 meses en la tierra.
Controle pulgas y cucarachas, ya que estas le pueden transmitir el parásito a la comida. Estos insectos pueden haber estado en contacto con tierra o heces contaminadas.
Por todas estas razones, si es posible, pídale a alguien que cuide de su gato mientras usted está embarazada.
Cuando una embarazada contrae la toxoplasmosis, hay un 40 % de probabilidades de que el bebé también es infecte, ya que estos parásitos atraviesan la placenta. Algunos niños que contraen la enfermedad en el útero de su madre, corren el riesgo de tener problemas en el cerebro, ojos, corazón, riñones, hígado y bazo. También puede generar efectos a largo plazo: ataques, retraso mental, parálisis cerebral, sordera y ceguera.
Otros niños infectados, no tendrán ningún problema al nacer.

Si se contrae toxoplasmosis durante el embarazo, se puede tratar con antibióticos. Cuanto antes se detecte la enfermedad y se la trate, mejor será para el bebé.

Lo mejor que se puede hacer para sacarse dudas sobre temas tan importantes como este, es acudir al médico. Nadie mejor que un profesional para tratar y aconsejar sobre estos temas tan importantes para la salud, en este caso, del bebé.

Entre el 3% al 5% de las embarazadas, corren riesgo de tener un bebé con malformaciones. La toxoplasmosis es una de las posibles causas de las mismas.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional se define como aquella alteración del metabolismo de hidratos de carbono que aparece durante el embarazo, debido a una mala adaptación del cuerpo materno a la mayor resistencia a la insulina que oponen determinadas circunstancias (hormonales, etc..) en la gestación.En conclusión, supone en la embarazada tener hiperglucemia (tener el “azúcar alto”) y en el feto aumenta los riesgos de macrosomía (niño grande), sufrimiento fetal , alteraciones neonatales y muerte intrauterina.

Un mujer tiene altos factores de riesgo para desarrollar una diabetes gestacional si :

- Obesidad (IMC >30)

- Glucosuria (azúcar en l orina)

- Antecedentes familiares de diabetes
- Antecedentes personales del mismo problema en anteriores embarazos o otras alteraciones obstétricas




Si posee una o más de estas características, su médico le realizará la prueba de O’Sullivan a las 24-28 semanas y a las 32-36 semanas. Esta prueba consiste en analizar la glucemia en sangre venosa una hora después de haber ingerido 50gr de glucosa. Será positiva si es mayor de 140 mg /dl, debiéndose confirmar con una prueba de sobrecarga oral de glucosa (lo mismo , pero administrando 75-100 gr y midiendo la glucemia antes y las 3 horas siguientes).
Será positiva si tiene dos valores o más superiores a lo normal
Así, en resumen , podemos decir que se diagnosticará diabetes gestacional si:

- su glucosa basal en sangre es > 125 mg/dl o >200 en cualquier momento (comprobarlo en una segunda medición)

- si su glucosa basal es entre 105- 125 habrá que hacer el test de sobrecarga oral de glucosa y este es positivo

- si por encontrarse en el grupo de alto riesgo se le hace el test de O’Sullivan, este es positivo y el de sobrecarga oral de glucosa también resulta positivo

Los pilares del seguimiento especial de una embarazada con diabetes gestacional son los siguientes:

1. DIETA (baja en calorías si sobrepeso u obesidad) + EJERCICIO MODERADO (caminar)
2. AUTOMEDICIÓN DE LA GLUCEMIA CAPILAR Y CETONURIA

3. FÁRMACOS si el médico lo estima: insulina (antidiabéticos orales contraindicados)

4. CONTROL POR EL ESPECIALISTA CADA 15 DÍAS : peso, glucemia, tensión arterial, junto a los normales de toda embarazada.
Tras el parto se le volverá a realizar un proceso diagnóstico de diabetes. Si es negativo, se le aconsejarán unas determinadas pautas (ejercicio, bajar el peso, dieta..) puesentre un 30- 50% de estas mujeres desarrollarán diabetes II en 10 años.

Hemorragia en el embarazo

Una hemorragia en el embarazo se entiende por todo sangrado vaginal que eventualmente se produzca mientras se está embarazada.

Antes de resumirte las principales causas de las hemorragias durante el embarazo, te aconsejamos seriamente que ante cualquier sangrado vaginal que se presente en el embarazo DEBES IR URGENTEMENTE A VER AL MEDICO, tanto por tu salud como la del bebé. Es de vital importancia que se te diagnostique cuanto antes la causa del sangrado para prevenir posibles incidentes mayores.

Las hemorragias vaginales durante el embarazo se dividen en dos grandes grupos, ya que sus causas son notoriamente diferentes. Se dividen en hemorragias de la primera mitad del embarazo y de la segunda mitad.

Hemorragias de la primera mitad del embarazo:

Las causas más comunes son:

Aborto espontáneo
Amenaza de aborto espontáneo
Embarazo ectópico
Enfermedad trofoblástica .Es una enfermedad en la que un tejido anormal crece rápidamente dentro el útero.
Lesiones a nivel de la vagina o a nivel del cuello uterino.
En los casos de aborto o posible aborto, lo mismo que en el embarazo ectópico, suele sentirse dolor abdominal, mientras que en la enfermedad trofoblástica hay sangrado pero sin dolor.

Puede haber otras causas, pero estas no implican ningún riesgo ni para la madre ni para el feto, por lo tanto no son tan importantes como las anteriores. Estas son:

Implantación del embarazo. En el proceso de fijación del embarazo en el útero puede darse una pequeña perdida de sangre amarronada. Puede ir acompañada de un pequeño dolor abdominal.
Cambios hormonales. Es común que la mujer, en el primer mes de embarazo, tenga un sangrado similar a la menstruación en la fecha en la que debería menstruar, es por esto que muchas mujeres sospechan de un embarazo recién en el segundo mes del mismo.
Hematomas interdeciduotrofoblásticos. A veces, entre el útero y el tejido del embarazo se forman pequeños lagos sanguíneos o hematomas, y puede producir pequeños sangrados sin dolor. Suelen desaparecer espontáneamente.
Hemorragias de la segunda mitad del embarazo:

Las causas más comunes son:

Placenta previa. Suele ser un sangrado de sangre roja, fresca, sin dolor.
Desprendimiento prematuro de placenta. Es una sangre oscura, acompañada de molestias o dolor.
Vasa previa. Se rompen algunos vasos sanguíneos del cordón umbilical. No se presenta dolor.
Traumatismos en el cuello del útero. A veces el cuello del útero se congestiona por la mayor irrigación sanguínea y por la presencia de gérmenes vaginales. Puede suceder que luego de una relación sexual, se presente una hemorragia pequeña.
Ruptura uterina. Se produce un desgarro en el útero intacto o por dehiscencia de una cicatriz.
Parto prematuro.
Hacia finales del embarazo se puede tener una pequeña hemorragia debido a:

Expulsión del tapón mucoso. Es común que en la etapa final del embarazo se desprenda el tapón mucoso. Por lo general se ve como un flujo amarronado, pero a veces puede ir acompañado de un leve sangrado.
Dilatación del cuello uterino. Cuando se empieza a dilatar el cuello del útero, ya sea en el trabajo de parto o previamente (pródromos del trabajo de parto), puede producirse un sangrado.
Estos últimos dos casos no son de seriedad.

Eclampsia

Este término está relacionado con la también con la Preeclampsia. No te olvides de revisar los términos de nuestros glosario del embarazo.

La Eclampsia supone la presencia de convulsiones en la mujer durante su embarazo. Aunque estas convulsiones no se relacionan directamente con enfermedades cerebrales, es necesario acudir al médico para su control y revision. Normalmente suelen ocurrir tras la vigésima semana del embarazo.

Los síntomas más frecuentes que aparecen en las mujeres que la sufren son:

Convulsiones
Agitación intensa
Pérdida del conocimiento
Dolencias o dolores musculares
La Eclampsia la sufren 1 de cada 2.000 a 3.000 mujeres embarazadas. Algunos factores de riesgo son:

Primeros embarazos
Embarazos en adolescentes
Tener 35 años o más
Ser de raza negra
Embarazos múltiples
Antecedentes de diabetes, hipertensión o enfermedad renal (del riñón)

Desprendimiento de placenta

Si la placenta se desprende del útero antes de dar a luz, ya sea de forma parcial o total, se produce una hemorragia que puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé.

Al desprenderse la placenta del útero, el bebé puede dejar de recibir oxígeno, nutrientes y hormonas que necesita para su desarrollo.


Cuando se presenta, por lo general ocurre luego de la semana 20 del embarazo.

Existen tres grados de desprendimiento de placenta:

Grado 1 - Desprendimiento pequeño. Se presenta una cantidad de sangrado pequeña, algunas contracciones uterinas, calambres y un leve dolor abdominal pero no hay signos de sufrimiento fetal ni presión sanguínea baja en la madre. En este caso el médico suele recomendar reposo absoluto si el período de gestación no es avanzado todavía. Si se produce cuando el embarazo está a término, por lo general se practica una cesárea para evitar posibles complicaciones.

Grado 2 - Desprendimiento moderado. Se presenta una leve a moderada hemorragia, contracciones uterinas, dolor abdominal más fuerte, y por lo general el feto presenta síntomas de sufrimiento en su frecuencia cardiaca. Si el embarazo no está en sus etapas finales, se le recomienda a la madre reposo absoluto y transfusiones. Si el embarazo está a término, lo normal es practicar una cesárea.

Grado 3 - Desprendimiento total o casi total. Este desprendimiento es el menos común, pero es el más grave. La hemorragia moderada a severa, o sangrado oculto, contracciones uterinas continuas, dolor abdominal, baja presión sanguínea en la madre, posible muerte del bebé. Este es un caso de extrema urgencia. La madre debe ser hospitalizada inmediatamente. Si se produce cuando el feto no esta totalmente desarrollado, es muy difícil salvarlo, si el embarazo es avanzado, se debe practicar una cesárea de urgencia. La mujer deberá recibir transfusiones de sangre y una atención medica urgente, ya que una hemorragia abundante puede causar shock y problemas de coagulación, a veces, muy difíciles de solucionar, que pueden poner en riesgo su vida.

A veces se produce un desprendimiento pero el sangrado es oculto, y se puede detectar en una ecografía y otros diversos estudios.

En resumen, los síntomas son:

Sangrado vaginal
Dolor abdominal
Contracciones uterinas incesantes
Sangre en el líquido amniótico
Náuseas
Sed
Sensación de desmayo
Disminución de los movimientos fetales




Los factores que pueden provocar un desprendimiento de placenta son:

Sufrir un accidente
Haber sufrido un desprendimiento prematuro de placenta en un embarazo previo.
Presión arterial alta durante el embarazo (preeclampsia).
Edad avanzada de la madre
Alto número de partos anteriores
Aumento de la distensión uterina (puede ocurrir con embarazos múltiples o un volumen anormalmente grande de líquido amniótico)
Diabetes
Tabaquismo en el embarazo
Consumo de cocaína u otro tipo de drogas psicoactivas
Beber alcohol durante el embarazo
Ante cualquier síntoma o sospecha que se presente de un desprendimiento de placenta, se debe acudir al médico inmediatamente, porque cuanto antes se actúe, menores serán las consecuencias.

Preeclampsia

Seguimos con algunos de los términos útiles para conocer nuestros embarazo. El que nos toca ahora es Preeclampsia, una patología del embarazo que a menudo refleja tensión arterial más elevada de lo normal, albuminuria, edemas y aumento excesivo de peso.

Los problemas que conlleva el empeoramiento de esta enfermendad, pueden originar un cuadro convulsivo llamado Eclampsia, de la que ya os hemos hablado con anterioridad.

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