El Triple Screening es una prueba de sangre que se realiza a la madre y que suele hacerse entre las semanas 14 y 18 del embarazo. En la misma se miden los niveles de determinadas sustancias en la sangre que podrían determinar ciertas anomalías cromosómicas del feto.
Se debe tener en cuenta que, al igual que la translucencia nucal, esta prueba no es un diagnóstico, solamente aporta datos que podrían indicar una malformación genética en el feto. Si a raíz de estos estudios, se tuviera sospecha de algún problema, entonces debería realizarse una amniocentesis o una biopsia de corion para tener un resultado más exacto.
Lo bueno de estas dos técnicas, tanto el triple screening como la translucencia nucal, es que no son invasivas, por lo tanto el feto no corre ningún riesgo; lo malo, es que no son exactas, y a veces provocan angustia y alarma en la embarazada en vano, ya que hay casos en que los niveles no son los adecuados, sin embargo, el bebé es normal. El nivel de fiabilidad del triple screening es de un 60%.
Las sustancias que se analizan en este análisis son:
AFP, alfafetoproteína- Si se detecta un aumento de esta sustancia, puede sospecharse de que el feto tendría espina bífida o alteraciones en la cabeza (anomalías del tubo neural, anencefalias). En tal caso se recomienda una ecografía para evaluar al feto. Según el momento del embarazo, si la AFT es baja podría haber Síndrome Down.
HCG, gonadotropina- Es una hormona producida por la placenta. Si sus niveles son más altos que lo normal, podría indicar Síndrome Down.
Estriol- Es una hormona elaborada por el feto y la placenta en conjunto. Si sus niveles son bajos podría existir Síndrome Down.
Se miden estas sustancias y se comparan con los valores considerados normales según la semana de gestación, determinándose así la posibilidad de alguna malformación.
viernes, 8 de febrero de 2008
Triple Screening o triple test, prueba en el embarazo para detectar anomalías cromosómicas.
Etiquetas: Riesgos
Factores de riesgo para problemas en la gestación
Sabemos que tu salud y la del bebé priman en cualquier gestación. Y también sabemos que tu obstetra detectará cualquier problema con los estudios rutinarios del protocolo de evaluación gestacional. Pero existen características propias que ya de por sí aumentan el riesgo de complicaciones o alteraciones de nuestra futura gestación. Sigue leyendo si quieres saber si te encuentras en ellos y qué problemas predisponen.
Riesgos de cromosomopatías (Síndrome de Down…)
Edad de la madre después de los 35 años
Tener un hijo ya con alguna alteración en los cromosomas
Que tú o tu pareja porten alguna de estas anomalías genéticas
Triple screening positivo con un riesgo mayor del 1/250
Retraso del crecimiento intrauterino del feto
Haber sufrido infertilidad anteriormente
Factores de riesgo para malformaciones fetales
Niveles elevado de Alfafetoproteína
Antecedentes de exposición a teratógenos (fármacos…)
Diabetes, sobre todo si la madre ya tenía diabetes mellitus antes de quedarse embarazada
Antecedentes familiares de malformaciones: cardíacas…
Determinadas infecciones: toxoplasma, rubeóla, citomegalovirus, herpes simple, sífilis)
Factores de riesgo para enfermedades hereditarias
Antecedentes en la familia (buscar los portadores, consejo genético)
Que el padre y la madre sean familiares (consanguíneos)
Etiquetas: Riesgos
Embarazo a partir de los 35
Riesgos de ser madre a partir de los 35
Por diversos motivos (incorporación al trabajo, elección personal, etc..) cada vez son más las mujeres que empiezan a concebir después de los 30. La medicina ha evolucionado rápidamente en este aspecto también (novedosas técnicas de fertilidad, disminución y tratamiento de las complicaciones del embarazo y parto, etc..) pero esto no elimina por completo los riesgos de un embarazo a partir de los 30-35.
Debido a esto es importante estar informada de lo que podría pasar, ya si estamos embarazadas o si estamos planificando nuestro futuro. Los riesgos que aumentan conforme es mayor la edad de la madre son:
- Disminución de la fertilidad: a partir de los 28 – 30 años la mujer va perdiendo progresivamente su capacidad de fertilidad (es más difícil quedarse embarazada), debido por ejemplo a problemas ginecológicos que van surgiendo con la edad (endometriosis que impida el implante del huevo, etc..). El porcentaje de éxito de las técnicas de fecundación artificial también disminuye con la edad materna.
- Aumento del riesgo de anormalidades cromosómicas en el feto: la edad de la madre de la madre influye directamente en que la “maquinaria” que trabaja en las últimas reordenaciones cromosómicas cuando se está formando el huevo vaya correctamente. La alteración cromosómica más frecuente es el Síndrome de Down (3 cromosomas 21), constituyendo casi la mitad de más de las 400 alteraciones cromosómicas documentadas.
- El riesgo de anormalidades cromosómicas en nuestro hijo va desde: 1/500 (1/1300 si hablamos sólo de Síndrome de Down) en las madres entre 15 – 24 años 1/178 (1/350 si S.Down) en madres de 35 1/100 (1/63 si S.Down) en madres de 40 El 75% de los nacidos con Síndrome de Down vienen de madres de más de 35 años
- Mayor riesgo de aparición de DIABETES y/o HIPERTENSIÓN ARTERIAL gestacional: el riesgo se duplica a partir de los 35 años
- Mayor riesgo de ABORTO ESPONTÁNEO: es directamente proporcional a la edad materna pues alrededor de la mitad de estos abortos se deben a anormalidades cromosómicas, y estas a su vez aumentan , como ya hemos dicho anteriormente, con la edad de la madre. Así vamos de tasas deñ 12- 15% en mujeres entre 20-30 años al 25% en mujeres mayores de 40 años
- Aumenta el riesgo de otras complicaciones en el transcurso del embarazo: placentarias (placenta previa..), prematuridad, recién nacidos de bajo peso.. independientemente si la madre sufre procesos crónicos como diabetes o hipertensión gestacional (los cuales ya aumentan estos riesgos de por sí).
- Mayor riesgo de problemas durante el parto (sufrimiento fetal, una segunda parte del parto más larga y dolorosa..) y mayor riesgo de proceder por cesárea. Actualmente, las mujeres que retrasan el embarazo a partir de los 35 años, suelen estar en buenas condiciones de salud, por esa razón, y junto al seguimiento especial por parte de nuestro médico que se lleva a cabo en estas futuras madres y a los cuidados básicos de toda embarazada, los riesgos de cualquier complicación prevenible o tratable disminuyen mucho.
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Obesidad y embarazo, riesgo para el bebé
La obesidad puede suponer un elemento negativo a la hora de emprender la aventura del embarazo. Y no sólo en cuanto a la salud de la embarazada, sino también en las consecuencias que puede producir en el desarrollo del futuro bebé.
Los hijos nacidos de madres obesas presentan mayor posibilidad de nacer con defectos físicos como la falta de algún miembro, deformidades del corazón o problemas de médula espinal.
Diversos estudios se han realizado en los últimos años sobre los riesgos que supone ser mujer y sufrir obesidad. Entre ellos encontramos enfermedades crónicas, irregularidades en la menstruación y complicaciones durante el embarazo. A esto se añade el que pueda ser causa directa de los problemas que pueda sufrir el recién nacido.
Uno de los resultados obtenidos fue que las madres con sobrepeso, que ya eran obesas antes de quedar embarazadas, tenían mayor posibilidad de dar a luz bebés con espina bífida, defectos del corazón, atresia anorectal, hipospadia, miembros pequeños, hernia diafragmática, entre otros trastornos.
Los motivos que enlazan el ser obesa con esta serie de enfermedades aparecidas en los pequeños son aún desconocidos. Se cree que las alteraciones en el control de la glucemia son en gran parte responsables de estos terribles casos pero aún no se ha demostrado. Para comprobarlo se excluyó de estos estudios, en un principio, a las embarazadas que padecieran diabetes tipo 2, y, más tarde a las que sufrieran diabetes gestacional, pero en ambos casos daban resultados similares.
También es cierto que hay que contar con los casos de diabetes no diagnosticadas, que pueden haber afectado a los resultados. La cuestión es que hay que seguir investigando para descubrir si la causa de mayor peso en cuanto a posibilidades de que surjan problemas para el recién nacido es la obesidad en sí u otro tipo de trastornos, ya sean derivados o no de ésta.
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